Es una entidad que facilita la participación de la sociedad en los procesos de creación, difusión, conservación y rescate del patrimonio artístico y cultural de Guatemala.
Todos los sábados, a partir de las nueve de la mañana, en el parque de San Raymundo y sus alrededores se escucha el sonido de clarinetes, flautas dulces, trombones, trompetas e instrumentos de percusión, puesto que los alumnos de la escuela “Núcleo San Raymundo” se esfuerzan por memorizar los temas musicales que deberán interpretar en diversas actividades culturales.
Llaveros, pulseras, adornos, figuras de animales, colgantes, aretes y réplicas de las pirámides mayas son realizadas magistralmente por artesanos de Petén, quienes han aprendido a moldear de forma artística maderas finas y el coco.
Quienes iniciaron las artesanías en las poblaciones de Ixlú y el Remate, compartieron sus conocimientos con muchos jóvenes quienes en sus ratos libres se dedican a moldear, en forma artística, figuras de la naturaleza y su entorno.
Lograr la aceptación de las artesanías en dichos poblados no fue fácil puesto que en Petén, al igual que en otras regiones, el plástico ha sustituido lo artesanal. Sin embargo, el trabajo tesonero de la Asociación de Artesanos ha logrado, no solo mantener la producción sino que además realizar exposiciones en la capital y otros departamentos del país.
Mientras que las máscaras y los trajes que han acompañado al grupo de proyección folklórica Nakoj, aún lucen su esplendor los jóvenes integrantes cada día se sienten más identificados con su cultura y están dispuestos a no permitir que desaparezcan las danzas de Moros y Cristianos.
El grupo integrado por jóvenes habitantes de Santo Domingo Xenacoj, Sacatepéquez, surge en 1998 por inquietud de estudiantes de secundaria, y quienes posteriormente preguntan a los ancianos, principales y cofrades acerca de los bailes tradicionales, percatándose que “era urgente rescatar esta tradición y que los jóvenes serían los indicados para ello”.
La iglesia de San Cristóbal Acasaguastlán, fue construida por el Corregidor Diego de Vitoria y Zapata en el año 1654, y a sido reconstruida tres veces debido a que los terremotos de 1717 y 1976 le provocaron serios daños en su estructura, en la actualidad los vecinos de esta población se han organizado para restaurar los retablos y rescatar las pinturas.
Y es que para los habitantes de esta población, al norte del país, la iglesia es importante para la formación espiritual de los jóvenes y conservar las tradiciones religiosas al considerar que es un atractivo el hecho de que la fachada del templo tiene estilo de una catedral mercedaria, ya que el área de Casaguastlán, estaba administrada por los frailes de la Merced.