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La música se apropia de San Raymundo
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Todos los sábados, a partir de las nueve de la mañana, en el parque de San Raymundo y sus alrededores se escucha el sonido de clarinetes, flautas dulces, trombones, trompetas e instrumentos de percusión, puesto que los alumnos de la escuela “Núcleo San Raymundo” se esfuerzan por memorizar los temas musicales que deberán interpretar en diversas actividades culturales.
San Raymundo es considerado como una cantera de excelentes músicos que estaba por agotarse, pero el profesor Carlos Real, en febrero de 1997, inició su trabajo de agente multiplicador del arte musical y con el apoyo en sus inicios de la Fundación Música y Juventud y de otros jóvenes integrantes de la Orquesta Sinfónica Jesús Castillo realizaron talleres, clases y otras actividades para iniciar la primera agrupación que fue una orquesta y a partir de allí surgieron los ensambles de Flautas Dulces, Coro Infantil, y la Prebanda.
Esta agrupación fue fundada por el Profesor Carlos Real en el año de 2,000. con niños, niñas y jóvenes del municipio de San Raymundo, del departamento de Guatemala los que participan en el proyecto “acción social por medio de la música” que promueve la fundación Música y juventud de Guatemala.
Como Banda en formato de Concierto han ofrecido conciertos en el Auditorio del Conservatorio Nacional de Música, Auditorio de la Universidad del Valle de Guatemala, Auditorio de la Universidad Francisco Marroquín y la Gran Sala del Teatro Nacional Miguel ángel Asturias, entre otros. Así como en varios departamentos de la República y en San Salvador.
Usamos la música para atraer a los jóvenes y darles la oportunidad de desarrollo personal, argumentó Carlos Real, director del grupo. “Participamos en noches culturales, conciertos de gala, presentaciones de la banda de marcha, desfiles, concursos y conciertos didácticos lo que permite fortalecer el crecimiento de los valores éticos, morales y musicales de los integrantes al tener un acercamiento con el público”, expresó Carlos Real.
Asimismo, dijo que la comunidad se identifica con los objetivos del “Grupo Núcleo”, en virtud que ven la posibilidad de que sus hijos pre-adolescentes y adolescentes tengan algo positivo en qué ocupar su tiempo. Este trabajo es satisfactorio, porque algunos de los jóvenes que hemos formado ya son profesionales de la música, enfatizó el entrevistado.
Por tratarse de una organización no lucrativa y ante la precaria situación económica de sus integrantes sufren de limitaciones para el crecimiento y sostenibilidad del proyecto. “Estos 11 años han sido de mucha actividad y logros. Lo más importante ha sido la formación de nuevos valores y el reconocimiento de la empresa privada y de ADESCA, entidad que donó varios instrumentos que nos han servido para motivar a los integrantes a seguir adelante”, enfatizó el director del grupo.

Creo que los jóvenes deberían acercarse a la música, puesto que es una buena forma para expresarse. Desde hace más años ingresé al Núcleo de San Raymundo, y me ha dado solo satisfacciones, pues he viajado y se me dio la oportunidad de trabajar para la Sinfónica Nacional. Me gusta la música y ahora que soy profesional sé que con disciplina se logran los objetivos que se buscan cuando se es joven.

Espero que más niños y niñas se pongan las pilas e ingresen a bandas musicales, ya que es bonito que le aplaudan a uno y saber tocar un instrumento. Siempre me gustó el sonido de la trompeta y por eso es que decidí aprender a tocarla, no es fácil y se requiere de mucho estudio, pero voy poco a poco. Gracias a los maestros que se preocupan por enseñarnos ya que en la escuela musical la pasamos muy bien y lo importante es que hacemos lo que nos gusta.

Vengo a la escuela de música porque convivimos con jóvenes en un ambiente sano. Pertenecer a la banda nos da muchas satisfacciones y alegrías, por eso espero que la banda de San Raymundo nunca desaparezca y que más jóvenes tengan la oportunidad de vivir estos momentos de felicidad, ojalá que las autoridades patrocinen. Desde pequeña me llamaba mucho la atención el clarinete, y por eso me decidí a estudiarlo, ahora me doy cuenta que con disciplina y dedicación uno puede lograr lo que se propone.

Cuando estoy tocando el clarinete me siento bien alegre. Yo quisiera que más niños se inscribieran en esta escuela para que también se vengan a divertir. Ahora mi deseo es aprender a tocar bien el clarinete y cuando sea grande ser maestro de música para enseñar a tocar a otros niños este bello instrumento. Ojalá que esta escuela dure muchos años, para que así más niños y jóvenes se vengan a divertir los sábados. Me divierto mucho en las presentaciones, porque me gustan los aplausos.